Bienvenidos a Trazos de Letras

**Bienvenidos a este rincón del Universo creado para la distraer la mente con lo que sea... Con palabras ajenas, con palabras propias, con comentarios al pasar, con quejas detenidas...Que sea éste, un espacio para el intercambio, un lugar de encuentro con amigos, un café donde escuchar la lluvia caer por la ventana o un hombro en donde poder descanzar la aturdida cabeza conflictuada...No se pide nada a cambio, pasen y vean (o lean); la entrada es libre y gratuita...**


sábado, 10 de enero de 2009

Jaunted Tower




Hoy es viernes, me dije a mí misma. Esto alivia mi stress que ya ha subido a niveles exorbitantes esta semana. Concluiré mi trabajo y saldré de este edificio que sólo un maniático con suerte podría haber inventado.
“Antes de irse, deje todo en su sitio”, me gritó el estúpido que tengo por jefe.
Menos mal que los pensamientos no pueden oirse pensé.
-Sí jefe, él escuchó. Y agregó – Recuerde que tiene veinte minutos para terminar, ordenar sus papeles y salir del edificio. Creo que no hace falta que le recuerde algo que a esta altura del partido ya sabe a la perfección: el cerebro técnico de este lugar abre sus puertas automáticamente el lunes a las siete de la mañana y las cierra indefectiblemente a las ocho en punto, de lunes a viernes.
-Sí, ya lo sé muy bien, no por algo hace diez años que trabajo aquí- le subrayé con mi bronca brotando a borbotones en mi voz.
-Bueno, entonces, hasta el lunes- me dijo sin gracia.
Ojalá algún día te pudras encerrado en esta basura que construiste, pensé.
Terminé de guardar los papeles y miré la hora: 7.48. Todavía tengo once minutos, y un minuto más para bajar por el ascensor, me jacté.
Si no fuera por mi puntualidad, tu mundo se habría ido al carajo, volví a pensar…
Es obvio que la única persona capaz de ser tan enfermamente puntual soy yo. Si tuvieras otra empleada, hubiese muerto dentro de esta mugre tecnológica, y ahora estarías preso por inventar esta máquina del infierno.
Qué más da. Traté de tranquilizarme. ¿Para qué seguir quejándome como mula, si este fin de semana la pasaría en mi casa?
¡Por fin lejos de los porteños y de todas sus locuras! ¡Ah, qué alivio!
Bajé dos pisos y me acerqué a la máquina expendedora de café.
Por primera vez, en el silencio que reinaba por ser la única humana dentro del edificio, me sentí observada, y no precisamente por las cámaras de seguridad...
Un escalofrío corrió rápidamente por todo mi cuerpo.
Este café me alejará de la paranoia, pensé.
Vivir en Buenos Aires es elevadamente estresante pero jamás pensé que me volvería paranoica. Todos los porteños están locos y te lo transmiten, sentencié.
Volví a mirar el maldito reloj: 7.49
Subí nuevamente buscar mi abrigo y me disponía a salir del ascensor con mi espumoso café cuando la puerta del ascensor, apenas abierta, volvió a cerrarse sin permitirme descender.
-¡Qué mierda pasa! – grité histérica, derramando el contenido del vaso sobre mi blusa de seda italiana.
Todo quedó a oscuras.
Se habrá cortado la luz… Cerré los ojos muy fuertemente y pensé y rogué a las puteadas que la mierda cerebral accionara las luces de emergencia...


(continuará)


4 comentarios:

Literaria dijo...

Y que le pasó a la chica.. ¿ hay alguien más en el edificio?
¿Se quedará sola tomando cafes?
¿ Desordenara lo ordenado?
¿ Cambiará la hora de todos los relojes? ¿ cerrada las puertas y hará una manifestación publica de la injusticia de la posmodernidad que la deja sola en una vida rodeada de gente sola??

Galán de Barrio dijo...

qué bueno! me encanta!

cuánto suspenso!

daban ganas de decirle mientras se servía el café "dale, apurate!"


espero la continuacón :)

El Jardinero del Kaos dijo...

Eso de la paranoia es normal, aunque no deberia, pero quien dice que es normal y que no, en fin, lamento lo de volcar el cafe en la seda italiana, y esto de los edificiod inteligentes asusta, y mucho...
lindo comienzo
besos!!!

El Jardinero del Kaos dijo...

Eso de la paranoia es normal, aunque no deberia, pero quien dice que es normal y que no, en fin, lamento lo de volcar el cafe en la seda italiana, y esto de los edificiod inteligentes asusta, y mucho...
lindo comienzo
besos!!!