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miércoles, 14 de octubre de 2009

Día de la Raza

América no se llamaba así en 1492. Había sido poblada hacía unos 30.000 años. Los primeros habitantes de este inmenso continente llegaron desde Asia y desde Oceanía en oleadas sucesivas, los primeros desde el norte, los segundos por el sur.

Para 1492 se habían desarrollado formas variadas de organización social. Había sociedades urbanas con grandes y bellas ciudades, como la de los aztecas, en el valle central de México, y la de los incas, en los Andes centrales. La cultura maya, que se había extendido por la península de Yucatán, ya había desaparecido misteriosamente.
Entre los desarrollos culturales de estas grandes civilizaciones podemos citar, los conocimientos científicos de los mayas quienes lograron establecer el calendario solar de 365 días, por mencionar solo un ejemplo.
Los aztecas, por su parte, fundaron la que llegaría a ser la ciudad más grande y poblada del mundo de aquella época: Tenochtitlán. Vivían de la guerra y de los tributos que los pueblos vencidos se veían obligados a pagarles.
Los incas crearon un imperio que llegó a ocupar gran parte de los actuales países de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Fueron grandes guerreros, agricultores, artesanos y arquitectos que aplicaron a sus ciudades ingeniosos sistemas de riego y defensa.
Como ocurría en Europa por aquel entonces, otros pueblos tenían otro grado de desarrollo vinculado a las condiciones de su región y sus necesidades, y eran cazadores- recolectores .(1)



Pero todo cambió de repente, cuando un grupo de expedicionarios españoles, buscando una ruta hacia la India se topó con las tierras americanas. Este suceso es el motivo por el que hoy estamos aquí reunidos para recordar, y por qué no, para criticar y reflexionar sobre este hecho fundamental que innegablemente cambió nuestra historia para siempre.
Repasar esa fecha nos hace reflexionar sobre un momento bisagra de la historia mundial. A partir del 12 de octubre de 1492, el mundo pasó a ser diferente, tanto para los conquistadores, como para los conquistados. Desde el arribo de Colón a América ya nada volvería a ser como antes.

A distancia podemos discutir varias cuestiones sobre qué significa este día en nuestras vidas y qué sentido debemos darle de ahora en más a este “Día de la raza”. Para empezar entonces, una pregunta obligada debería surgir en nuestras mentes. ¿Qué es esto de la raza?
Hace tiempo que esta conmemoración denominada de esta forma, es cuestionada, ya que la palabra “Raza” se vincula con linaje, pureza de sangre, denota clasificación de grupos que se distinguen, en función de una errónea superioridad de unos sobre otros.
Ahora entonces ¿Es posible recordar el día de la raza? ¿Cuál sería nuestra raza? ¿La de los pueblos colonizados que sembraron con su sangre nuestra América y la de sus ancestros? ¿la de los conquistadores españoles?
Ninguna de ellas se corresponde con nuestra realidad.
Por eso, está en nosotros el repensar la historia desde nuestra propia mirada y recordar esta fecha en toda su dimensión. Hoy a 517 años, es preciso saber que el mal llamado descubrimiento de América, no fue un descubrimiento, no para los pueblos originarios, no para los antiguos habitantes de esta tierra, quienes ya vivían aquí hace miles de años.
Preferible es entonces recordar este día como el día del encuentro de dos culturas diferentes, cada una con sus creencias y su forma de vivir.
Innegable es que la Conquista de América fue sangrienta y que muchísimas vidas se perdieron por no poder aceptar al otro, por no aceptar que la diferencia también puede ser constructiva y valiosa. Pero por otro lado, tampoco podemos negar que nosotros somos hijos de esa mezcla entre esas dos culturas. Somos producto del mestizaje entre los conquistadores, los pueblos originarios y los pueblos africanos que llegaron a América como esclavos.
Recordar la conquista de América, supone entender a ésta en toda su complejidad, en la posibilidad de revisar la historia, de la cual debemos aprender, para no volver a cometer los errores del pasado.
Debemos aprender a convivir en una sociedad plural, en la que todos y cada uno de nosotros sea considerado y respetado, más allá de su origen o su religión. Más allá de su ideología o su color de piel.
Es hora de que aprendamos a valorar al otro y de entender que es a partir de la diferencia que podemos construir una sociedad mejor.
Es hora de que comprendamos que la discriminación y la segregación solo conducen a la desunión y a que otros pueblos nos dominen.
Es por eso, que hoy nos toca a nosotros seguir construyendo la historia.
Es nuestra la responsabilidad de luchar por una América unida y fraterna.
Una América libre y plural donde todas las voces tengan su lugar; donde todos los derechos sean respetados; donde todos los reclamos, sobre todo los de los pueblos originarios que hoy claman porque no les quiten sus tierras, sean escuchados.
Atenea Kamet

(1) Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina, Buenos Aires, 2008, Ed. Norma

8 comentarios:

Sir. Dan Costa dijo...

mui bientchoroco cabaçita de mamanês \o_

sonoio dijo...

umhhhhhhhhhhh
yo creo que los americanos actuales somos híbridos
graciedió
esta tierra que nos parió
nos dió su cosmogonía...

un beso atenea

Ivan Ignacio dijo...

Excelente post para el 12 de Octubre.
Te felicito por tu entrada

Matias dijo...

Muy interesante lo que decís y coincido con vos plenamente, hay que pensar la historia para no cometer los mismos errores en el presente y en el futuro, pero hay tantos que siguen ciegos... hace tantos años explitaron nuestras tierras y hoy lo siguen haciendo...

La patria madre que lo parió...

Saludos

Galán de Barrio dijo...

al principio creí que iba a ser un texto más demagogo y altruista, pero cuando seguí leyendo me pareció un poco más objetivo y me terminó gustando

bien, besos

a ver cuándo te ponés als pilas y pasás por el barrio...

Atenea Kamet dijo...

Gracias Sonoio, por tu comentario, somos mestizos, y sí hibrido somos...
Gracias Ivan!
Matias, ojalá aprendieramos y no cometiéramos los mismos errores...
Galán: Es imposible ser objetivo en un discurso, no hay objetividad en mi texto, solo es mi opinión.
Y paso por tu blog, solo que no dejo huellas.
Muchas gracias a todos!
Besos

Carla dijo...

Interesante entrada para una fecha tan importante.
Muy buen post!

antonietta valentina bustamante dijo...

Una excelente exposición, porque parece mentira, hoy día aún hay quienes no ven el trasfondo de esta fecha. Un excelente texto, histórico, muy actual y válido para reflejarnos en ese futuro que debemos cambiar con la experiencia del pasado.

un abrazo